lunes, marzo 19, 2012

FOTODESNUDOS VOLUMEN 3

Este último me ha costado muy mucho terminarlo, toda esa espumilla hecha a mano ha sido un auténtico dolor en el culo, pero creo que el resultado final ha merecido mucho la pena.


miércoles, febrero 01, 2012

CABREADO CON EL MUNDO

         Es posible que sea por el estado febril en el que este catarro/gripe/bronquitis/mongolismo crónico me sume, bufanda al cuello, mocos goteando y ojos llorosos, pero hoy me encuentro cabreado con el mundo. No con todo el mundo, claro está, simplemente con la inmensa mayoría. Hoy me encuentro especialmente harto de chorradas, mamoneces e hipocresías, y me quiero descargar. Y la primera cosa contra la que voy a cargar es contra las "denominaciones políticamente correctas".

        Señora, si es negro, es negro. No es negrito, mulatillo, ni muy moreno. No. Es NEGRO. Negro. No me diga usted que es de color. De color es, claro está... de color Negro. No comprendo por qué la gente tiene que utilizar eufemismos que resultan más racistas que la simple denominación de un atributo personal. Evidentemente, si al chico le dices "Eh, tú, negro!" estás siendo racista, porque el chico es, ante todo, una persona, como tú y como yo. Pero si alguien te pregunta "Conoces a Kevin" y tú le respondes "Kevin... el negro?" estás simplemente preguntando acerca de una cualidad de esa persona, ya sea por el color de la piel, por llevar coleta o un tatuaje que dice amor de madre entre teta y teta. Quizás podría estar preguntando si es el chaval alto, con el pelo corto, de ojos marrones, el que lleva unas zapatillas converse y viste pantalones vaqueros, pero joder si es negro, y preguntando si es al chaval negro al que te refieres, vamos  a salir al paso, por qué es racista? Pero si la señora dice "el negrito", coño, ahí sí, eso sí que es políticamente correcto. El moreno. El de color. Si preguntas por el negro lo estás preguntando como algo natural, pero buscando un eufemismo lo haces contra natura, como si fuese malo ser negro y tuvieses que buscar una forma delicada de decirlo. Si yo mismo estuviera en Nueva Guinea y me preguntasen si conozco a una persona, sería un absurdo decir "quién , el negro?" por no ser identificativo de la persona dentro de una población mayoritariamente negra, pero si me preguntasen por un caucásico le diría sin ningún temor "Quién, el blanco?" si de esa manera lo definiera. O no?



        La segunda cosa contra la que quiero arremeter es contra las redes sociales. Twitter, el onanismo del siglo XXI. Antes te bajabas una peli porno y te hacías una paja, ahora se ve que con la caída de Megaupload la gente debe buscar formas nuevas de masturbarse. Y por eso hace entradas de 250 palabras tan profundas como "Si vas a conducir no bebas... pero si vas a beber llámame" o "no hay opiniones estúpidas... sino estúpidos que opinan". Twitter es una competición de pajilleros donde todo el mundo intenta ser la leche de gracioso y esporádico, sobre todo después de estar tres días pensando tu esporádica frase tachándola de tu bloc de notas entre las más de cincuenta que tenías para el día, para que los otros graciosos-singracia te la rían y la retwiteen, con el único motivo de que tú les rías las gracias a ellos cuando suelten sus mariconadas. Aunque peor aún es el subtipo "tú eres el protagonista". Porque las redes sociales permiten al más aburrido y triste de los seres crearse sus propios Gran Hermanos, y de esta manera te enteras minuto a minuto de la intensa y fabulosa vida de un cualquiera, con fabulosas entradas como "Me acabo de despertar. Me he hecho dos tostadas. No queda Nocilla, bajo al Mercadona a comprar. Twitealo!". Qué sería de mi triste vida si no me hubiese hoy enterado de que #Johnny5 se ha preparado dos tostadas!! Pero lo peor son los que viven en el twitter. Sí, porque su vida no existe si no ha sido twiteada. Hablo del típico amigo con el que estás en un grupo de colegas charlando y le ves tikitiki a las teclitas, twiteando "me lo estoy pasando de puta madre aquí con mis colegas, que fiestón!". Señores, señoras, si para ti es más importante que los doscientos pelochotas que te siguen se enteren de lo bien que lo estás pasando, a realmente pasarlo bien, es que tienes un problema. Y grave. Estás más preocupado de lo que los demás opinen sobre lo que estás haciendo, que de estar haciéndolo. Estás más pendiente de que #gilimonguer56 y #reshulona69, a quien ni conoces ni lo harás en la puñetera vida, y a los que en el fondo les sudas la banana, opinen sobre ti, que lo que tus propios amigos que tienes ahí mismo hagan. Por no hablar, claro, de las autofotos tuenti en picado, hechas en el wáter con el flashazo en todo el jeto para enseñar canalillo o pectorales. Antes, subías fotos para enseñar sitios bonitos que habías visitado. Tu presencia en la foto era para acreditar que estabas allí. Si acaso, te chuzabas a base de bien y luego te hacías fotos con los colegas en el momento álgido del pedo. O un día te veías guapo en un traje y coño, pues la subías. Ahora la peña sube entre quince y cincuenta fotos diarias de sí mismos en la misma postura ensayada, sacando morros y canalillo, pareciendo guay que te cagas, con la única esperanza de sacar más "Me gusta" que tu amiga la Yoli, la del tatu de Radikal en el culo.




           Y la tercera cosa que voy a criticar es el feminazismo. No hay nada que haga más daño a la imagen de la mujer que una feminista exacerbada. La mujer es la mujer y el hombre es el hombre, y ambos deberían estar al mismo nivel, eso es de cajón. El problema es cuando intentas sacarle punto a cualquier gilipollez para que algo completamente normal se crea ofensivo. De verdad alguien piensa que se gana algo poniéndole faldita a los muñequitos de las señales de tráfico? O prohibiendo anuncios de la tele sobre hamburguesas en tono jocoso que instan a que las coman sólo los "muy machos"?? Señora feminazi, un muñeco de tráfico es un puñetero icono. No es masculino, ni femenino. No es un icono de un hombrecillo con el nabo fuera, lo que sería identificativo del género masculino. No. Es un torso, una cabeza y cuatro palos. Si alguien es capaz de ver ahí algo ofensivo, es que tiene un serio problema. Pero problema de autoestima. En el momento al que al icono le pones falda es cuando estás discriminando! Porque estás definiendo un sexo. En la televisión se ven tías desnudas y tíos desnudos, porque el sexo vende, pero la gracia está en que si nos fijamos la mayor parte de desnudos femeninos están puestos en anuncios dirigidos al público femenino. Os habíais fijado en ello? Pues revisadlo. Anuncios de perfumes femeninos, de moda, hasta de limpia hogares. Es machista vender una fragancia femenina, destinado a un público femenino, seguramente ideado por féminas, en el que se vea un cuerpo desnudo femenino? Y luego te llegan mails de mierda en plan "el lenguaje es machista, porque todo lo bueno es "cojonudo", si alguien es valiente se le dice que "tiene pelotas", algo excelente es "la polla", mientras que si es malo es "un coñazo", y que la definición de diccionario de puta es "mujer de malvivir" pero puto es "hombre valeroso" o vete a saber qué invención. Pues señoras, a mi un puto y una puta sólo se diferencian por el género, me la sopla la definición de diccionario inventada, porque ni tan siquiera es cierta. Y si yo me lo paso "teta" me lo estoy pasando "de puta madre", es decir, excelentemente bien, pero al que me arruina la fiesta es un "capullo", un "huevazos", un "pelotudo" y un "gilipollas".  Claro que sólo vemos lo que queremos ver.



        Así que si pertenecéis a alguno de estos tres géneros, lejos de sentiros ofendidos, lo que debéis hacer es reflexionar. Reflexionad. Y cuando hayáis llegado a la conclusión de que la fiebre no me da más credibilidad ni razón, iros al baño con la canon a haceros el picado contra el espejo para actualizar el perfil.

martes, enero 24, 2012

FOTODESNUDOS VOLUMEN 2
Nueva pieza del proyecto con el que ando liado, dibujo de ropa sobre cuerpos desnudos en un fondo cartoon. Es la primera de una serie de cuatro fotos con el mismo tema. Espero que vomitéis del gusto con la imagen.

viernes, diciembre 16, 2011

UN DÍA CUALQUIERA

             Suena una música y abro los ojos intentando descubrir de dónde viene el sonido. Los cierro de nuevo, pero como la música no para al final tengo que dar golpes al azar hasta que ya no se escucha nada. Me siento y después me pongo de pie, meo y pongo un bol de leche dos minutos en el microondas y mientras me como unos cereales discrepo sobre si microondas debería o no llevar hache por estética.

             Fuera hace cien grados bajo cero, que son menos ciento cuarenta y ocho grados Fahrenheit, y mientras espero al autobús distingo tres o cuatro especies distintas de pingüino chapoteando en un charco helado. Intento leer pero se me caen los ojos y cuando intento recuperarlos el autobús ya ha llegado y como no me hacen falta me subo y llego a la parada cercana a la tienda. De camino no me ataca ningún tipo de caimán, aunque como es aún muy pronto decido fundirme en el mismo tiempo y espacio con el mobiliario, pero algo me golpea fuertemente en la cabeza aunque no es más que un villancico.

                 Entro en la tienda y digo Hola muy buenas y alguien me dice Hola muy buenas y alguien me repite Hola muy buenas y entro en la subcueva y me pongo un disfraz. Una señora me dice Chico y yo le digo Claro, lo que tú digas. Miro las paredes alejándolas y acercándolas a merced. Una señora me pregunta Tienen el último juguete de moda? y yo le digo No, pero ha probado usted a comprar un pavo congelado, clavarle la cabeza de una muñeca, coserle un pájaro muerto y ponerle manoplas a las patitas? y la mujer se me queda mirando y yo le miro a ella y ella me mira de nuevo muy seria y entonces masculla No, no se me había ocurrido... pero es una excelente idea, muchísimas gracias, a lo que yo sonrío y le digo gracias, vuelva cuando quiera. Coloca una caja y miro la hora. Son las once. Coloco una segunda caja y miro la hora. Son las tres. Así que me quito el disfraz y salgo y digo Adiós buenas tardes y alguien me dice Adiós buenas tardes y alguien me responde Adiós buenas tardes.

                De camino al autobús emprendo una dura batalla contra unos seres parecidos a los habitantes de la ciudad esmeralda del mago de Oz, y mientras cerceno sus diminutos miembros encajando a su vez los cortes que me hacen como buenamente puedo discurro si se llamaban Munchkins, o si esos eran otros. Acabo con ellos justo a tiempo, porque ya no me dan miedo. Una amiga me avisa que no puede quedar conmigo, y yo le respondo y hablamos de sexo aunque al final no tengo claro si hablamos de sexo o de magdalenas. Cojo al autobús y sube conmigo una vieja enorme, inmensa, gorda como un planeta con un centenar de papadas y la miro con asco y le digo Quiere sentarse usted y me dice No gracias guapo y yo la miro y pienso que para estar en los cuarenta no tiene mal tipito.

                Me bajo y vuelvo a mi casa, que hoy es una especie de cabaña gigante pintada en diferentes tonos de gris. Subo las escaleras hasta mi cuarto y me doy cuenta de que algún hijo de puta ha construido tres tramos más, así que miro el cuadro del payaso llorón  que esta mañana no estaba allí y se lo comento y él me mira y sonríe señalándome con los dedos en señal de comprensión. El fantasma de una chica guapa me susurra algo y yo le sonrío y lanzo un beso. Al llegar arriba, compruebo que mis dos conejos se han convertido en cerditos de guinea, e intentan montarse primero el uno al otro y luego el otro al uno. Meriendo una sopa de sábanas viejas con bolas de nácar que sabe como cuando ves en la calle dos perros apareándose, te sientes incómodo y desvías la vista pero vuelves a mirar y ya no puedes apartar los ojos.

                Enciendo la tele donde un hombre le dice a otro que por qué no está con ella y el otro le responde que no es tan fácil, aunque sí que es tan fácil. Cojo el mando de la consola y un tío con cara de gilipollas me dice que tengo que salvar a su puta madre y un dragón baja y me sopla las bolas. Otra amiga me avisa de que va a quedar y yo le digo que muy posiblemente no vaya y ella me dice que vaya y yo le digo que muy posiblemente no vaya y ella me promete hombrecillos de jengibre y yo le digo que voy. Hablo con la chica de la escalera y le digo Me voy y me dice A dónde y le digo Fuera y me dice Yo me voy también y le digo Adiós y me dice Adiós.

                De camino me encuentro un gato muy extraño con la cabeza del revés que me mira y me dice con su boca donde debería estar su frente Chist, oye, quieres perico? y yo le pregunto Que si quiero o que si tengo? y el gato me mira como si le estuviese tomando el pelo y durante unos momentos sopesa cortarme el cuello pero finalmente me perdona la vida. Cojo el metro y leo El guardián entre el Centeno aunque no es El Guardián entre el Centeno porque a mí me da asco Salinger aunque decirlo públicamente supondría el desprecio de los putos listillos que van de entendidos. Me duermo, me despierto, me duermo y me despierto. Hablo con mi amiga y le digo Dónde estás y me dice ve hacia el árbol y yo voy hacia el árbol y le digo Dónde estás y me dice ya voy.

                Llegamos a un bar y veo a otra amiga con un colega y un amigo suyo, y nos reímos y hablamos de seca manos y Bukowski y grifos y espuma y gafas y artes marciales y hacen una coreografía que sale a la quinta vez y tengo muchísimo hambre y al final paga Putin. Compro algo con queso Cheddar o Brie y me entero de que en Zaragoza no existe el queso Cheddar o Brie y si lo pides se ponen violentos. Los hombres de jengibre están mutilados, pero todos coincidimos en que es mucho más mi estilo y me como unos cuantos y me regalan unos cuantos más. Saben como a nubes en un prado sorbidas a través de una pajita.

                Nos movemos en carruajes y llegamos al siglo XVII, donde entramos en un saloon de prestigio así que sacamos nuestros monóculos y sombreros de copa y pedimos dos por uno por ocho euros, mixto, y nos dicen Vale pero si es mixto son nueve cincuenta, lo cual es absurdo y además se solventaría trayendo dos iguales, otros dos iguales, y si acaso uno mixto por nueve cincuenta, pero como estoy cansado prefiero dejarlo correr. Hablamos de autonomías y pintar con los dedos y de países y de padres de familia con cervezas en el metro a primera hora de la mañana y nos reímos y quieren ir a escuchar Jazz pero yo no puedo ir.

               De camino al metro creo ver donuts pero en realidad es un yonki con un cartón de vino y cantamos cumpleaños feliz y nos abrazamos y siento mucho no poder ir a escuchar Jazz pero ha merecido la pena el rato. Cojo el metro y leo El guardián entre el centeno aunque en realidad no es El guardián entre el centeno y un niño repta por el suelo y una rubia tiene el cuerpo lleno de hormigas y antes de terminarme el libro las puertas se abren y fuera hace trescientos cincuenta grados bajo cero, que en Fahrenheit son unos cuantos. De camino veo una mierda escalando una pared y al darse cuenta de que la miro para y me mantiene la mirada, y se hace un silencio tenso entre ambos hasta que paso por su lado y cuando me alejo resopla aliviada. Veo al gato que me ofreció o me pidió perico que se esconde bajo un coche, y justo al instante aparecen quinientos o seiscientos gatos más pero ninguno de ellos tiene la decencia de pedirme u ofrecerme ningún tipo de droga, cosa que agradezco. Veo una falta de ortografía y tengo muchas ganas de corregirla pero entonces veo un enorme pene negro sobresaliendo del muro y de la impresión se me quitan las ganas.

                Llego a mi casa, que ahora es una enorme caja de cartón con el sello de Seur y restos de celofán aquí y allá a medio quitar, y esta vez han construido sólo un tramo más de escalera. De repente comprendo lo que quería decir un amigo cuando una vez me contó algo en Julio del 2002. Los cerditos de guinea saltan entusiasmados a mi llegada, y yo cojo un puñado de ceros y unos y se los doy de comer. Oigo un susurro pero no puedo atenderle y entonces intento gritar pero nadie me escucha y creo que seguramente ha ocurrido una desgracia y alguien ha muerto y luego creo que seguramente no pero quizás sí. Hace como ochocientos mil grados bajo cero, que en Fahrenheit sería menos ochocientos mil cuarenta y pico, y me pongo el pijama y me acuesto y pienso que los suicidas son unos cobardes de mierda y que Bret Easton Ellis está bien pero Palahniuk le da mil vueltas.

miércoles, noviembre 30, 2011

LIBROS LEÍDOS EN EL ÚLTIMO AÑO

        Previniendo que se acerca el fin del mundo, y antes de que la caída de meteoritos, la llegada de alienígenas, las erupciones volcánicas, los terremotos masivos, los tsunamis, el calentamiento global, las plagas de mapaches, el uso de garrafón en las botellas de Ron Legendario y la masificación de koalas nazionalsocialistas con gorros vikingos nos destruya, quería hacer un resumen personal sobre todos los libros que he leído este año.

Ácido Sulfúrico - Amelie Nothomb.


      El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama "Concentración". Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones precintados como los que trasportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo.
      Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. El clímax llega cada semana, cuando los telespectadores ejercen el televoto: desde sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo. Cuando la audiencia tiene que votar sale a la luz el sadismo inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo de hipocresía biempensante: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema.


Guerra Mundial Z - Max Brooks.


      Por fin, el mundo sabrá la historia verdadera de cómo la humanidad estuvo a punto de extinguirse. Desde el fin oficial de hostilidades se han producido numerosas tentativas para documentar la guerra zombi. Guerra Mundial Z es el relato definitivo –realizado por los propios supervivientes- de los detalles tecnológicos, militares, sociales, económicos y políticos de cómo la civilización estuvo al borde de la extinción en la lucha total contra el muerto viviente.


Canción de Hielo y Fuego - G.R.R.Martin
- Juego de Tronos
- Choque de Reyes
- Tormenta de Espadas
- Festín de Cuervos
- A Dance with Dragons.


      Tras el largo verano, el invierno se acerca a los Siete Reinos. Lord Eddars Stark, señor de Invernalia, deja sus dominios para unirse a la corte del rey Robert Baratheon el Usurpador, hombre díscolo y otrora guerrero audaz cuyas mayores aficiones son comer, beber y engendrar bastardos. Eddard Stark desempeñará el cargo de Mano del Rey e intentará desentrañar una maraña de intrigas que pondrá en peligro su vida... y la de los suyos. En un mundo cuyas estaciones duran décadas y en el que retazos de una magia inmemorial y olvidada surgen en los rincones más sombrios y maravillosos, la traición y la lealtad, la compasión y la sed de venganza, el amor y el poder hacen del juego de tronos una poderosa trampa que atrapa en sus fauces a los personajes... y al lector.


Saga de Geralt de Rivia - Andrzej Sapkowski
- El último Deseo
- La espada del destino


        Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro -la de acero para hombres, y la de plata para bestiasda cuenta de estriges, manticoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero sólo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos lo llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos. En su camino sorteará intrigas, elegirá el mal menor, debatirá cuestiones de precio y realizará su último deseo: así comienzan las aventuras del brujo Geralt de Rivia.


Trainspotting - Irvine Welsh


        Mark Renton es un joven que se habitúa a drogarse, junto a un grupo de amigos que se han creado un mundo muy particular, entre ellos un violento y alcohólico psicópata, un desesperado adicto a la heroína, un mujeriego con un conocimiento enciclopédico de Sean Connery y un entusiasta de las caminatas y obsesivo de Iggy Pop.


Snuff - Chuck Palahniuk


        Cassie Wright, legendaria actriz porno, decide culminar su carrera batiendo el récord mundial de sexo en grupo al estar con seiscientos hombres y filmarlo. Todos desconocen que la actriz tiene la intención de morir durante la grabación y así desanimar a aquellas que quieran batir su marca. Esta novela incendiaria se basa en todo lo que dicen, piensan y hacen los señores 72, 137 y 600, que esperan su turno en una habitación.


Tokio Blues - Haruki Murakami



       Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor –y único– amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo. 


Guía del Autoestopista Galáctico - Douglas Adams


        Un jueves a la hora de comer, la Tierra es demolida para poder construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, un tipo que esa misma mañana ha visto cómo echaban abajo su propia casa, considera que eso supera lo que una persona puede soportar. Arthur huirá de la Tierra junto a un amigo suyo, Ford Prefect, que resultará ser un extraterrestre emparentado con Zaphod Beeblebrox, un pirata esquizoide de dos cabezas, en cuya nave conocerá al resto de personajes que lo acompañarán: un androide paranoide y una terrícola que, como él, ha logrado escapar.


La conjura de los Necios - J.Kennedy Toole


        El protagonista de esta novela es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamerciana: Ignatius Reilly -una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y santo Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona-, que a los treinta años aún vive con su estrafalaria madre, está ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de "teologia geometría" como de "decencia y buen gusto"; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada.


Hijo de Satanás - Charles Bukowski


        Relatos cortos. Charles Bukowski, la más impactante prosa de alcantarilla: la indecente energía de la furia, el malhablado lenguaje de los bares y una exuberante impertinencia constituyen su voz experta en interrumpir la algarabía de un mundo lleno de canciones de amor espantosas.


Kafka en la orilla - Haruki Murakami


        Kafka Tamura se va de casa el día que cumple quince años. Los motivos, si es que los hay, son las malas relaciones con su padre -un famoso escultor convencido de que su hijo repetirá el aciago  sino de Edipo de la tragedia clásica- y la sensación de vacía producida por el abandono de su madre y su hermana. Sus pasos le llevarán al sur de Japón, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca. Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia (en el sentido clásico), sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido: de niño, durante la II Guerra Mundial, sufrió un extraña accidente del que salió sumido en una especie de olvido de sí, con dificultades para comunicarse. A los 60 años, abandona Tokyo y emprende un viaje que le conducirá, como a Kafka, a la biblioteca de Takamasu. Así, vidas y destinos, destinos y pesadillas se van entretejiendo en un curso inexorable que no atiende a razones ni a voluntades.


Mujeres - Charles Bukowski


        En Mujeres, una de las más aclamadas novelas de Bukowski, su alter ego Henry Chinaski, el " viejo indecente ", un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de su largos años de forzadas abstinencias. Y, a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowskino escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo, y en el que en el machismo de textos anteriores queda seriamente erosionado. Todo ello unido a incontables borracheras: el alcohol en tanto que mecanismo que le permite seguir viviendo, a la par que le destruye. Bukowski parece sugerir que las alternativas -es decir, una carrera más respetable, literaria o la que fuere- son aún más deshumanizadas. 


Asfixia - Chuck Palahniuk


        El autor de El club de la lucha, describe las inusitadas andanzas de Víctor Mancini, y su rocambolesco método para ganar dinero y pagar los gastos de atención médica de su anárquica madre. Estilo depurado, comicidad que reconoce influencias de maestros como Mark Twain, en esta historia que revela las desdichas de este siglo. 


Factotum - Charles Bukowski


        En esta novela autobiográfica de sus años de juventud, el autor nos describe la vida de su alter ego Henry Chinaski saltando de un empleo a otro, todos sórdidos, duros, sin sentido, emborrachándose a muerte, con la obsesión de follar, intentando materializar su vida de escritor y nos ofrece una visión brutalmente divertida y melancólicamente horrorizada de la ética del trabajo, de cómo doblega el «alma» de los hombres. 


Monstruos invisibles - Chuck Palahniuk

        Shannon parece tenerlo todo en la vida: belleza, fama, un novio, una gran amiga... pero cuando un «accidente» la deja completamente desfigurada e incapaz de hablar, pasa de ser un hermoso centro de atracción a convertirse en un monstruo invisible, tan horrible que nadie parece percatarse de su existencia. Nadie, salvo Brandy Alexander, un transexual a quien conoce en el hospital y que le ofrece la oportunidad de encontrar su nuevo destino, a partir de olvidar su pasado y construirse infinitos y simultáneos presentes. Así, tras secuestrar a Manus, su actual ex novio, partirán en una carrera desenfrenada que solo puede conducirlos hacia su aniquilación. 


Modelos de Mujer - Almudena Grandes


        Mujeres de distintas edades, y en circustancias vitales muy diferentes, se enfrentan a hechos extraordinarios en estos siete relatos en los que Almudena Grandes despliega sus grandes dotes narrativas.


Cartero - Charles Bukowski


       Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski. En Cartero describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe Cartero, su primera novela. " Esta hilarante e increíble sátira destinada a convertirse en un clásico...


Rant, la historia de un asesino - Chuck Palahniuk


        La terrorífica biografía oral de un personaje igualmente terrorífico. Buster Casey, un chico rebelde adicto a los videojuegos —¿y un adolescente asesino?—, escapa de casa de sus padres a la gran ciudad, para convertirse en el líder de una banda de gamberros motorizados que se reúnen para perseguirse y chocar unos contra otros. En medio de toda esa violencia, Casey conoce a tres chicos y, después de una muerte espectacular, ellos recopilan la información necesaria para formar una historia oral de su corta vida. Esta antología de anécdotas habla de unos actos violentos que se propagan como una infección urbana y silenciosa de rabia...

Porno - Irvine Welsh


        Diez años después de Trainspotting, tras divorciarse de su mujer y de fracasar en varios negocios, Sick Boy está en franca decadencia. Decide aceptar la oferta de su tía Paula quien lo dejará a cargo de un pub. Pero ahí el negocio no está solamente en las bebidas: Sick Boy descubre que un grupo se reúne a follar y a filmar sus orgías en uno de los salones privados. Y que en Edimburgo hay un negocio de vídeos porno realizados en las trastiendas de los pubs. Sick Boy se pondrá, ayudado por la guapa Nikki Fuller-Smith, estudiante de cine y trabajadora del sexo, a hacer una película porno de altura. Y también incluirá en el equipo a su amigo Renton, el que los traicionó y huyó con el dinero del alijo de heroína. Aunque también se mueven por ahí Spud, el único que había recibido a escondidas su parte en el dinero de la droga, y Begbie, que después de pasar unos años en la cárcel volverá a la acción aún más paranoico y furioso que antes.


The Rules of Attraction (inglés) - Bret Easton Ellis


       Paul wants Sean but settles for Richard. Sean only has eyes for Lauren who pines for absent Victor. Author Bret Easton Ellis trains his gaze on the students at self-consciously bohemian Camden College. He treats their sexual posturings and agonies with a mixture of acrid hilarity and genuine compassion, while exposing the moral vacuum at the center of their lives.


En las montañas de la Locura - H.P.Lovecraft


        En las montañas de la locura es la memoria en primera persona de un geólogo de la Universidad de Miskatonic sobre una reciente expedición dirigida por él al continente antártico y su trágico final. Narra el profesor superviviente cómo se inició la expedición, con aeroplanos y trineos tirados por perros, y cómo en uno de los vuelos de reconocimiento se toparon con una impresionante cordillera, tal vez más elevada que el Himalaya. Un primer grupo llega por tierra a sus estribaciones y acampa al pie de los montes. Las exploraciones de la zona llevan al grupo a descubrir una cueva en cuyo interior encuentran catorce fósiles de una estatura superior a la humana pertenecientes a unos seres totalmente desconocidos para la ciencia: el cuerpo principal del organismo tiene forma de barril, sostenido por una serie de patas, de su extremo superior surge un ramillete de tentáculos y dispone de unas alas membranosas replegadas a ambos costados. Un segundo grupo, con el que viaja el narrador, pierde, tras estas intrigantes informaciones, el contacto por radio con el primero, y se dirigen al lugar en aeroplano. El espectáculo que les espera al llegar es dantesco... Poco después, en una inspección aérea sobre la cordillera harán un descubrimiento histórico y fascinante...


Error Humano - Chuck Palahniuk


       Crónicas, retratos de estrellas e historias íntimas. El autor de El club de la lucha habla de sí mismo y de quienes ha conocido sin tapujos ni medias tintas. Irónico, siempre al límite. Chuck Palhniuj es un autor que refleja la América más profunda y sus más sórdidas realidades. Todo un cronista de este tiempo.


Escoria - Irvine Welsh


        El sargento Bruce Robertson no es precisamente un policía modélico. Es un tipo corrupto, misántropo, violento, machista, homófobo y racista. Es un consumidor compulsivo de pornografía, servicios de prostitutas, fast food de lo más grasiento, alcohol y cocaína. Y además se dedica a lanzar rumores malévolos sobre sus compañeros del cuerpo; practica con una de sus amantes peligrosos juegos eróticos que incluyen la asfixia y es capaz de inducir a una menor a la que ha pillado con éxtasis a que le haga una felación.


Cuando Alice se subió a la mesa - Jonathan Lethem


       Creado en el sótano de un laboratorio de física, Ausencia, un agujero de gusano, es el tercer vértice de este triángulo amoroso. Ausencia es la puerta a otro universo, un pasaje con personalidad propia que absorbe ciertas cosas y rechaza otras, aunque lo más destacable de Ausencia es que, al no ser nada, se convierte en el amante perfecto. Así lo vive Alice Coombs, física y protagonista de esta historia, que abandona a su novio, el antropólogo Philip Engstrand, a causa de su obsesión romántica por el agujero de gusano.

jueves, octubre 13, 2011

THE BREAKING BAD THEORY

Estoy planteándome abrir un blog sólo de tiras cómicas sobre cine, series y literatura, escrito en inglés y español. No se me ocurre ninguna puñetera idea para el título, aunque "filmstupid" Me suena no demasiado mal. Esta sería la primera tira. Si no te gusta Breaking Bad o Big Bang Theory, pues te pierdes la gracia, claro está


Siguiente capítulo, How I LOST your mother

sábado, octubre 01, 2011

FABULOSAS CANCIONES PROTESTA DEL MILENIO, CAPÍTULO 34

Muy buenas tardes, amigos y amigas, fervientes seguidores de mi espacio de grandes canciones protesta del milenio. En este capítulo diseccionaremos una de las sonatas más profundas y significativas de los últimos quinientos años, que he de decir que por su contenido y mordaz crítica adquiere un espacio de honorable prestigio en el Olimpo de las canciones de todos los tiempos. Interpretadaoriginalmente por Banda Blanca, y exportada a España para regocijo de todo el mundo por Juán Luís Guerra, no puedo referirme a otra que a la tan magestuosa "Sopa de Caracol". Examinemos detalladamente su letra. 

Se recomienda al lector prestar especial atención a la vuelta de tuerca que el autor da a la segunda estrofa, y el finísimo sarcasmo que utiliza para denunciar los problemas más graves de la sociedad occidental. La canción dice así:

Watanegui consup (por supuesto, referido al famoso Mito de la Caverna de Platón)
Iupipati Iupipami (ni pa ti ni pa mi, es decir, todos somos culpables)
Wuli Wani Wanaga
Wuli Wani Wanaga
(excelente ejercicio literario de reiteración para que el expléndido mensaje no nos pase desapercibido)

Watabuinegui consup (Volvemos con Platón en un giro lírico sin precedentes...)
Watabuinegui wanaga
Watabuinegui wanaga (... y lo comparamos con la crítica mordaz a la sociedad de consumo)

Y las siguientes frases explotan en una maravillosa verborrea que deja a la luz la brillantez del grupo, exponiéndonos ya no una realidad problemática imperecedera en el tiempo, como tantos otros autores anteriores, sino que además nos da una solución MAGISTRAL, tan sencilla que nos hace replantearnos cómo es posible haberla tenido ahí delante sin haber caído en la cuenta, atentos:

Si tu quieres bailar,
Sopa de caracol
Eh!


Simplemente sublime.

Espero que hayan ustedes disfrutados de esta fabulosa clase de maestría. En el siguiente capítulo, presentaremos la feroz y brillante crítica al nazismo de Hitler con la metódica letra de "Paquito Chocolatero". Tengan ustedes unas reflexivas noches.